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ONFILM
ÁNGEL IGUACEL AEC
| | Foto: Íñigo Plaza Cano, 2007
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Un buen día, siendo yo un niño, mi padre pone
en mis manos una cámara de fotos con la excusa
de un viaje, y casi sin quererlo, inicio un camino
en el que aún sigo inmerso.
Un camino en el que poco a poco he ido descubriendo,
por medio de la observación casi obsesiva,
la luz... y el equilibrio que genera en aquello
que ilumina. Y esa manía en poner márgenes
entre lo que uno ve, y lo que realmente quiere ver.
La estabilidad por tanto, dentro del encuadre,
hasta conseguir que hable por si solo, con una
rápida lectura. Y la mesura entre la luz y la
sombra, mostrando lo que uno quiere mostrar
y creando sensaciones en el observador.
Equilibrio, pues, armonía entre uno y otro.
Y en ese caminar, la fortuna de ver todo ello en
una sala a oscuras y en silencio, que facilita la
comunicación entre el que mira, y lo que ve,
tras un trabajo previo de sensatez entre lo que
hay que mostrar (realmente lo importante) y la
forma que le damos. Por que si te gusta comer,
sabes que no merece la pena la cocina bien
emplatada, aún llena de artificio, si lo cocinado
no tiene sustancia y una buena materia prima.
Mucho me falta por aprender y descubrir, mientras
busco ese equilibrio entre la intuición, mi
verdadero caballo de batalla, y la técnica.
Equilibrio, pues, armonía entre uno y otro.
FILMOGRAFÍA:
“Rincones del Paraiso”
DE CARLOS PÉREZ MERINERO,
“Maestros”
DE ÓSCAR DEL CAZ,
“Héctor”
DE GRACIA QUEREJETA,
“La Noche de los Girasoles”
DE JORGE SÁNCHEZ CABEZUDO,
“7 Mesas de Billar Francés”
DE GRACIA QUEREJETA.
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